martes, 16 de abril de 2013

El futuro lo decides tú.


España es un país democrático. O al menos eso es lo que creíamos. Y es que la libertad de expresión se ha visto muy hostigada en los últimos años por la corrupción política, la crisis económica y la decadencia de las clases sociales.

Todo tuvo lugar hace ya casi 40 años, con la muerte del dictador Franco. Su muerte supuso la transición de la dictadura a un país democrático, con la instauración de la hasta hoy constitución española. Todo parecía no tener límite, la democratización de la sociedad española era patente, la economía española no hacía sino subir, descartando una crisis puntual a nivel mundial, y, por si fuera poco, la clase política trabajaba por y para el pueblo, o eso parecía. Esta situación acomodada se prolongó de manera indefinida. Parecía que iba a ser de por vida, nunca España había estado mejor, estaba dentro del  G-8. España era una de las ocho potencias a nivel mundial.

Esta sostenibilidad que había visto su mayor confort con la construcción parecía no tener límite. A principios de este siglo la construcción soportaba más del 10% del producto interior bruto, él solito. Es ingenuo pensar que un sector que construía más casas de las que se vendía tuviese salida. Muchos políticos, economistas y demás entendidos en la economía española vaticinaron la gran crisis que acechaba a España. Había una burbuja e iba a estallar. No fueron escuchados, es más, fueron "quitados del medio".  Esto derivó en la pérdida sucesiva de los derechos, de mis derechos, de TUS derechos.

La situación ha llegado a tal punto que la corrupción política es desorbitada. Los políticos se ríen en nuestra cara, los casos de corrupción se suceden y no hay medidas judiciales contra estas injusticias, contra estos robos de las arcas públicas. No hacen nada contra el dinero que te roban a ti, a tus padres, a tus abuelos, a tus hijos. Los políticos están robándote tu futuro, tu porvenir. Tu salud está en juego, no sabes si un día vas a enfermar y vas a recibir los cuidados necesarios. Eso sí, todas las reformas y los recortes contra la sociedad, contra tu intimidad, contra tus derechos, como ya hizo Franco, no afectan en absoluto a la clase política.

Un reciente caso de corrupción es el caso Noos, en el que se ha imputado al yerno del rey, Iñaki Urdangarín. Este personaje desarrapado, sin escrúpulos, avaro… Mil calificativos se podrían utilizar contra una persona que ha robado millones bajo el ala protectora de un rey agotado, apagado y que, me atrevería a decir, tiene los días contados. Iñaki lleva meses pasando por los juzgados sin ser sentenciado. En contraposición, una mujer fue juzgada y condenada a dos años y medio de cárcel por el mero hecho de suplantar la identidad de otra persona al comprar con una tarjeta de crédito productos de primera necesidad, ¡y para su hijo! Sólo 200€ y no millones como ha robado Iñaki.

La conclusión que se obtiene: Si eres un pobre y desgraciado ciudadano de a pie, no tienes derecho sino a ser juzgado justamente, es decir, si robas lo pagas. En cambio, si eres un político, hijo de una personalidad importante, rico… La justicia no es justa. Puedes robar, y sin embargo, no ser juzgado. En el caso de Bárcenas, incluso va a ser indemnizado. ¿Pero esto qué es?

No os dejéis guiar pos personas de ese calibre. Obrad con un juicio propio. Pero lo más importante, no todos los políticos son corruptos, ni todos los ricos ladrones. Hay personas buenas y personas no tan buenas. Vuestro futuro no lo deciden los políticos. Tu futuro, lo decides tú y sólo TÚ. 

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